viernes, octubre 12, 2012

El triunfo de Chavez desde la perspectiva económica


Probablemente, a un chileno cualquiera le resulte incomprensible la victoria de Hugo Chávez en Venezuela, la que fue muy contundente considerando que es la tercera reelección, el desgaste en el poder, su enfermedad que hoy es un secreto de Estado, el que por primera vez enfrentaba a una oposición unida y sólidamente conducida por Henrique Capriles que recorrió el país íntegramente. La victoria fue contundente pues alcanzó el 54,4% de los sufragios, 10 puntos porcentuales más que su rival. Como bien sostiene en el diario La Jornada de México, Luis Hernández Navarro: “esta diferencia sería la envidia de la mayoría de los candidatos a jefe de Estado en cualquier elección. Mariano Rajoy ganó los comicios en España con 44,6%, David Cameron lo hizo en Gran Bretaña con 36,1% y Enrique Peña Nieto en México con 38,2%.

En Chile es incomprensible esta victoria, dado que la prensa y la clase política chilena se han dedicado a imputarle a Chávez, las peores características de un Jefe de Estado, tales como, estar loco, ser un dictador, conculcar la libertad de prensa, corrupción, etcétera. Sin ir más lejos, el ex ministro de hacienda y hoy auto proclamado candidato a la presidencia de Chile, Andrés Velasco, publicó en su cuenta de twitter lo siguiente: “Hoy Venezuela vota para recuperar su democracia, tal como lo hicimos en Chile el 88. La mejor suerte a Capriles y su equipo”. Soledad Onetto, conductora de televisión también hizo su aporte: “En vuelo, a desconectarse obligatoriamente. Ojalá al aterrizar #capriles esté celebrando y #Chavez dejando descansar a Venezuela”. Esto es sólo una muestra de la apreciación que tiene el establishment chileno sobre Chávez y la experiencia política que éste señor conduce.
Es curiosa esta percepción, más aún cuando las cifras que en general se manejan para todo el mundo, distan mucho de esta apreciación chilensis. Por ejemplo, en los últimos diez años, el gobierno de Chávez se ha sometido a quince procesos eleccionarios (elecciones nacionales, referendums y plebiscitos). Como sostiene Carlos María Ciappina, Secretario Académico de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, “se ha plebiscitado una nueva Constitución que garantiza los derechos a la diversidad de género, cultural, a los pueblos originarios, ampliando los derechos a la comunicación, la educación y los derechos sindicales y sociales. Funciona regularmente el Parlamento y una serie de instituciones participativas de carácter comunitario que surgieron a partir de la nueva Constitución Bolivariana”. Para el Forum for Democratic Advancement de Canadá, Venezuela es el primer país del mundo en lo que hace a la justicia electoral. Para el Centro Carter, presidido por el ex-presidente norteamericano James Carter, el sistema electoral de Venezuela es el “mejor del mundo”, afirmación que ha realizado luego de monitorear todos los procesos electorales desde la asunción de Hugo Chávez Frías. Por su parte, y en cuanto al carácter dictatorial del gobierno venezolano, Latinobarómetro nos informa que en Venezuela, a partir de 2004 y hasta el 2011, el apoyo a la democracia durante todos los períodos en que Chávez ha estado en el poder, se mantiene muy por encima del 70%.  En cuanto a la libertad de expresión, Hernández Navarro nos recuerda que de 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. La audiencia de los privados es del 61% y que cuatro de cada cinco periódicos están en manos de antichavistas.

Desde la perspectiva económica, las cifras avalan los resultados claramente, aunque podamos relativizar los éxitos alcanzados durante la administración chavista. Según el Informe Técnico y Económico de la Red Venezolana Contra la Deuda de agosto de 2011, las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) dan cuenta de una mejora sustancial de la calidad de vida en más del 80% de la población. Pero, también se observa una importante pérdida del poder adquisitivo para adquirir bienes y servicios de consumo esenciales. La inflación acumulada en los últimos 12 años y hasta el 2011, supera con creces el 970%, siendo este nivel, en principio, el más alto en América Latina, tomando en cuenta que, en el mismo período, otros países exhiben cifras menores: Uruguay 147%, Nicaragua 170%, Costa Rica 212%; Ecuador 480%, Brasil 114%, México 86% y EEUU 34%.

Otro problema importante que enfrenta la economía venezolana dice relación con la importancia del petróleo. Moisés Naím, del Carnegie Endowment for International Peace, un centro de estudios de Washington, explica que el éxito de Chávez se debe a la "maldición" de la riqueza petrolera: "Tenemos a un líder de un petroestado con inclinaciones autoritarias que controla el poder legislativo, la Corte Suprema, el tribunal electoral y la industria petrolera que genera 98% de la riqueza del país, sin ningún peso ni contrapeso", y se pregunta: "¿Cuándo fue la última vez que un presidente de un petroestado fue derrotado?". La importancia del petróleo se puede apreciar en el Informe Técnico y Económico de la Red Venezolana Contra la Deuda de agosto de 2011, en el que se señala que, entre los años 2008-2011, los ingresos adicionales del gobierno venezolano por concepto de excedentes de renta petrolera, fueron 183% mayor a lo estimado en el 2008, 27% más para el 2009, 162% para el 2010, y 447% para el 2011.

Claramente, es una economía muy dependiente del petróleo, aunque eso no es tan fácil modificarlo, dada la configuración económica global en que se insertan las economías latinoamericanas.  Una prueba de esto es lo que ocurre con la balanza comercial, es decir, la diferencia entre importaciones y exportaciones. En Venezuela, las exportaciones totales (petroleras y no petroleras) son superiores a las importaciones totales. Pero cuando sacamos las exportaciones petroleras, vemos que las importaciones (los bienes y servicios comprados fuera del país) son exorbitantemente superiores a las exportaciones “no petroleras”. Esto indica que la única y principal fuente de ingresos en el país sigue siendo el mal llamado “oro negro”. Para el 2010, el superávit entre exportaciones e importaciones, pasa de más de 18 mil millones de dólares cuando se consideran las exportaciones petroleras, a un déficit de más de 44 mil millones de dólares al sacar las exportaciones de petróleo. Este es un problema mayúsculo de la economía venezolana.

Sin embargo, en relación al petróleo, aunque pueda cuestionarse la importancia excesiva de este commodity que, como ya dijimos, escapa a las posibilidades de acción del gobierno y es impensable pedirle a Chávez que prescinda de éste, también es cierto que la administración de Chávez no ha sido estúpida en la administración de dicho recurso.  Debemos recordar que Venezuela es el país con más reservas de petróleo en el mundo y está en el sexto lugar en cuanto a producción.  Acá lo que corresponde es usar bien este capital y para beneficio del pueblo venezolano. Es cierto que se ha visto beneficiado por el crecimiento espectacular del precio del petróleo, pero, dada la importancia de este país en la oferta del recurso, las políticas aplicadas por Chávez no son ajenas a la evolución del precio del petróleo. No debemos olvidar que los gobiernos anteriores se manejaron bastante mal y el precio del petróleo llegó a los 8 dólares el barril. Esto se debió, entre otras cosas, a que la propia Venezuela, de la mano de los intereses norteamericanos se había desvinculado de la OPEP y contribuía a la sobre producción de petróleo y así bajar el precio internacional favoreciendo los intereses norteamericanos. Así también, los acuerdos petroleros que establecieron los gobiernos anteriores a Chávez con empresas extranjeras, establecieron royalties de apenas el 1%. Como sostiene Ciappina, la política petrolera de Chávez le dio nueva vida a la OPEP, respetando las cuotas de extracción petrolera y de este modo sosteniendo el precio internacional del petróleo, lo que llevó a una recuperación de los ingresos del Estado por la venta de petróleo (el barril pasó de 8 a más de 100 dólares). Al mismo tiempo, el Estado venezolano se plantó frente a las empresas petroleras como verdadero dueño del subsuelo, llevando el royalty que tenían que aportar las empresas que extrajeran petróleo desde el 1% hasta el actual 35%.

No se puede desconocer que el petróleo le ha permitido a Chávez realizar importantes inversiones sociales, lo que contraste con el caso de Chile cuyos recursos provenientes del cobre tienen como gran destino las utilidades de las compañías multinacionales. Esto ha permitido que en Venezuela, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pobreza se haya reducido significativamente. Según la Cepal, desde 1990 hasta 2010, la pobreza en algunos países se incrementó. Sin embargo en promedio disminuyó cerca de 25% a 30%. No obstante, en el caso venezolano, en ese mismo periodo, la pobreza disminuyó en más del 50%. En cuanto a la pobreza extrema, la reducción en Venezuela aún es más drástica: de 25% a 7%. No hay que olvidar que, en la Venezuela de 1999, rica y petrolera -antes de Chávez- el 61% de la población venezolana era pobre y extremadamente pobre.  Para la Cepal, Venezuela ha sido el país que más ha reducido la pobreza en la primera década del siglo XXI.

Lo anterior se explica porque actualmente el Estado destina el 43,2% del presupuesto a políticas sociales, lo que ha permitido reducir en más de un tercio la mortalidad infantil, desde 21,4 muertes por mil nacidos vivos a 13,7.  Por su parte, Ciappina sostiene que la UNESCO (organismo de la ONU) ha declarado a Venezuela “libre de analfabetismo”. Entre 1999 y 2007, el número de médicos de atención primaria en el sector público aumentó por más de doce veces, de 1.628 a 19.571, brindando así atención médica a millones de venezolanos en situación de pobreza que previamente no tenían acceso a servicios de salud. Las salas de emergencia pasaron de 417 a 721. Los centros de rehabilitación de 74 a 445 y de 1.628 centros de atención primaria a 8.621.

Por otra parte, en materia de desigualdad, según la Cepal, Venezuela exhibe resultados extraordinarios. El 10% más rico captura la menor proporción respecto al resto de los países de América Latina.  Así también, el 70% más pobre muestra la mayor participación en el ingreso nacional, respecto del resto de los países de América. Por otra parte, en cuanto a todos los indicadores de desigualdad, Venezuela muestra los mejores indicadores.  Según la Cepal, el 10% más rico representa el más bajo porcentaje sobre el ingreso del 40% más pobre en toda América Latina.  Lo mismo ocurre con la relación entre el 20% más rico y el 20% más pobre.  Así también, en todos los indicadores de desigualdad (Gini, Theil y Atkinson) Venezuela resulta insuperable.

Otros indicadores económicos nos hablan de una economía en crecimiento y una inflación decreciente. La información sobre el Producto Interno Bruto más reciente, muestra que la economía venezolana creció en el primer semestre de 2012 en un 5,6%, mientras la inflación anualizada se desacelera por siete meses seguidos, al caer de 27,6% al 19,4% entre diciembre de 2011 y julio de este año.

Ciertamente hay problemas que no pueden desatenderse, tal como el servicio de la deuda externa e interna, que para el 2011 alcanzaba –según la Oficina Nacional de Presupuesto- a cerca de 50 mil millones de bolívares, mientras que la educación básica llegaba a los 26 mil millones y la universitaria a los casi 12 mil millones. Sin embargo, las cifras sobre pobreza, desigualdad, empleo, etcétera, son tan contundentes que no es posible disociar los resultados electorales de los indicadores económicos. Seamos o no partidarios de Chávez, las cifras económicas explican ampliamente los resultados electorales de Venezuela.

Por Marcel Claude
(Publicado en El Rastro, 12 Octubre, 2012)