Probablemente,
a un chileno cualquiera le resulte incomprensible la victoria de Hugo Chávez en
Venezuela, la que fue muy contundente considerando que es la tercera reelección,
el desgaste en el poder, su enfermedad que hoy es un secreto de Estado, el que
por primera vez enfrentaba a una oposición unida y sólidamente conducida por
Henrique Capriles que recorrió el país íntegramente. La victoria fue
contundente pues alcanzó el 54,4% de los sufragios, 10 puntos porcentuales más
que su rival. Como bien sostiene en el diario La Jornada de México, Luis
Hernández Navarro: “esta diferencia sería la envidia de la mayoría de los
candidatos a jefe de Estado en cualquier elección. Mariano Rajoy ganó los
comicios en España con 44,6%, David Cameron lo hizo en Gran Bretaña con 36,1% y
Enrique Peña Nieto en México con 38,2%.
En Chile
es incomprensible esta victoria, dado que la prensa y la clase política chilena
se han dedicado a imputarle a Chávez, las peores características de un Jefe de
Estado, tales como, estar loco, ser un dictador, conculcar la libertad de
prensa, corrupción, etcétera. Sin ir más lejos, el ex ministro de hacienda y
hoy auto proclamado candidato a la presidencia de Chile, Andrés Velasco, publicó
en su cuenta de twitter lo siguiente: “Hoy
Venezuela vota para recuperar su democracia, tal como lo hicimos en Chile el
88. La mejor suerte a Capriles y su equipo”. Soledad Onetto, conductora de
televisión también hizo su aporte: “En
vuelo, a desconectarse obligatoriamente. Ojalá al aterrizar #capriles
esté celebrando y #Chavez
dejando descansar a Venezuela”. Esto es sólo una muestra de la apreciación
que tiene el establishment chileno
sobre Chávez y la experiencia política que éste señor conduce.
Es curiosa esta percepción, más aún cuando las
cifras que en general se manejan para todo el mundo, distan mucho de esta apreciación
chilensis. Por ejemplo, en los
últimos diez años, el gobierno de Chávez se ha sometido a quince procesos
eleccionarios (elecciones nacionales, referendums y plebiscitos). Como sostiene
Carlos María Ciappina, Secretario Académico de la Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, “se ha plebiscitado
una nueva Constitución que garantiza los derechos a la diversidad de género,
cultural, a los pueblos originarios, ampliando los derechos a la comunicación,
la educación y los derechos sindicales y sociales. Funciona regularmente el
Parlamento y una serie de instituciones participativas de carácter comunitario
que surgieron a partir de la nueva Constitución Bolivariana”. Para el Forum for Democratic Advancement de Canadá,
Venezuela es el primer país del mundo en lo que hace a la justicia electoral.
Para el Centro Carter, presidido por el ex-presidente norteamericano James
Carter, el sistema electoral de Venezuela es el “mejor del mundo”, afirmación
que ha realizado luego de monitorear todos los procesos electorales desde la
asunción de Hugo Chávez Frías. Por su parte, y en cuanto al carácter
dictatorial del gobierno venezolano, Latinobarómetro nos informa que en
Venezuela, a partir de 2004 y hasta el 2011, el apoyo a la democracia durante
todos los períodos en que Chávez ha estado en el poder, se mantiene muy por
encima del 70%. En cuanto a la libertad
de expresión, Hernández Navarro nos recuerda que de 111 canales de televisión,
61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. La audiencia de los privados es
del 61% y que cuatro de cada cinco periódicos están en manos de antichavistas.
Desde la perspectiva económica, las cifras avalan los resultados
claramente, aunque podamos relativizar los éxitos alcanzados durante la
administración chavista. Según el Informe Técnico y Económico de la Red
Venezolana Contra la Deuda de agosto de 2011, las cifras del Instituto Nacional
de Estadística (INE) dan cuenta de una mejora sustancial de la calidad de vida
en más del 80% de la población. Pero, también se observa una importante pérdida
del poder adquisitivo para adquirir bienes y servicios de consumo esenciales. La
inflación acumulada en los últimos 12 años y hasta el 2011, supera con creces
el 970%, siendo este nivel, en principio, el más alto en América Latina,
tomando en cuenta que, en el mismo período, otros países exhiben cifras menores:
Uruguay 147%, Nicaragua 170%, Costa Rica 212%; Ecuador 480%, Brasil 114%,
México 86% y EEUU 34%.
Otro problema importante que enfrenta la economía
venezolana dice relación con la importancia del petróleo. Moisés Naím, del Carnegie Endowment for International Peace,
un centro de estudios de Washington, explica que el éxito de Chávez se debe a
la "maldición" de la riqueza petrolera: "Tenemos a un líder de un petroestado con inclinaciones autoritarias que
controla el poder legislativo, la Corte Suprema, el tribunal electoral y la
industria petrolera que genera 98% de la riqueza del país, sin ningún peso ni
contrapeso", y se pregunta: "¿Cuándo
fue la última vez que un presidente de un petroestado fue derrotado?".
La importancia del petróleo se puede apreciar en el Informe Técnico y Económico de la Red Venezolana Contra la Deuda de
agosto de 2011, en el que se señala que, entre los años 2008-2011, los ingresos adicionales del gobierno
venezolano por concepto de excedentes de renta petrolera, fueron 183% mayor a
lo estimado en el 2008, 27% más para el 2009, 162% para el 2010, y 447% para el
2011.
Claramente, es una economía muy dependiente del petróleo, aunque eso no
es tan fácil modificarlo, dada la configuración económica global en que se
insertan las economías latinoamericanas.
Una prueba de esto es lo que ocurre con la balanza comercial, es decir,
la diferencia entre importaciones y exportaciones. En Venezuela, las
exportaciones totales (petroleras y no petroleras) son superiores a las
importaciones totales. Pero cuando sacamos las exportaciones petroleras, vemos
que las importaciones (los bienes y servicios comprados fuera del país) son
exorbitantemente superiores a las exportaciones “no petroleras”. Esto indica
que la única y principal fuente de ingresos en el país sigue siendo el mal
llamado “oro negro”. Para el 2010, el superávit entre exportaciones e
importaciones, pasa de más de 18 mil millones de dólares cuando se consideran
las exportaciones petroleras, a un déficit de más de 44 mil millones de dólares
al sacar las exportaciones de petróleo. Este es un problema mayúsculo de la
economía venezolana.
Sin embargo, en relación al petróleo, aunque pueda cuestionarse la
importancia excesiva de este commodity
que, como ya dijimos, escapa a las posibilidades de acción del gobierno y es
impensable pedirle a Chávez que prescinda de éste, también es cierto que la
administración de Chávez no ha sido estúpida en la administración de dicho
recurso. Debemos recordar que Venezuela
es el país con más reservas de petróleo en el mundo y está en el sexto lugar en
cuanto a producción. Acá lo que
corresponde es usar bien este capital y para beneficio del pueblo venezolano. Es
cierto que se ha visto beneficiado por el crecimiento espectacular del precio
del petróleo, pero, dada la importancia de este país en la oferta del recurso,
las políticas aplicadas por Chávez no son ajenas a la evolución del precio del
petróleo. No debemos olvidar que los gobiernos anteriores se manejaron bastante
mal y el precio del petróleo llegó a los 8 dólares el barril. Esto se debió, entre otras
cosas, a que la propia Venezuela, de la mano de los intereses norteamericanos
se había desvinculado de la OPEP y contribuía a la sobre producción de petróleo
y así bajar el precio internacional favoreciendo los intereses norteamericanos.
Así también, los acuerdos petroleros que establecieron los gobiernos anteriores
a Chávez con empresas extranjeras, establecieron royalties de apenas el 1%.
Como sostiene Ciappina, la política petrolera de Chávez le dio nueva vida a la
OPEP, respetando las cuotas de extracción petrolera y de este modo sosteniendo
el precio internacional del petróleo, lo que llevó a una recuperación de los
ingresos del Estado por la venta de petróleo (el barril pasó de 8 a más de 100
dólares). Al mismo tiempo, el Estado venezolano se plantó frente a las empresas
petroleras como verdadero dueño del subsuelo, llevando el royalty que tenían
que aportar las empresas que extrajeran petróleo desde el 1% hasta el actual
35%.
No se puede desconocer que el petróleo le ha permitido a Chávez realizar
importantes inversiones sociales, lo que contraste con el caso de Chile cuyos
recursos provenientes del cobre tienen como gran destino las utilidades de las
compañías multinacionales. Esto ha permitido que en Venezuela, según datos de
la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pobreza se haya reducido
significativamente. Según la Cepal, desde 1990 hasta 2010, la pobreza en
algunos países se incrementó. Sin embargo en promedio disminuyó cerca de 25% a
30%. No obstante, en el caso venezolano, en ese mismo periodo, la pobreza
disminuyó en más del 50%. En cuanto a la pobreza extrema, la reducción en
Venezuela aún es más drástica: de 25% a 7%. No hay que olvidar que, en la Venezuela
de 1999, rica y petrolera -antes de Chávez- el 61% de la población venezolana
era pobre y extremadamente pobre. Para
la Cepal, Venezuela ha sido el país que más ha reducido la pobreza en la
primera década del siglo XXI.
Lo anterior se explica porque
actualmente el Estado destina el 43,2% del presupuesto a políticas sociales, lo
que ha permitido reducir en más de un tercio la mortalidad infantil, desde 21,4
muertes por mil nacidos vivos a 13,7.
Por su parte, Ciappina sostiene que la UNESCO (organismo de la ONU) ha
declarado a Venezuela “libre de analfabetismo”. Entre 1999 y 2007, el número de
médicos de atención primaria en el sector público aumentó por más de doce
veces, de 1.628 a 19.571, brindando así atención médica a millones de
venezolanos en situación de pobreza que previamente no tenían acceso a servicios
de salud. Las salas de emergencia pasaron de 417 a 721. Los centros de
rehabilitación de 74 a 445 y de 1.628 centros de atención primaria a 8.621.
Por otra parte, en materia de
desigualdad, según la Cepal, Venezuela exhibe resultados extraordinarios. El 10%
más rico captura la menor proporción respecto al resto de los países de América
Latina. Así también, el 70% más pobre
muestra la mayor participación en el ingreso nacional, respecto del resto de
los países de América. Por otra parte, en cuanto a todos
los indicadores de desigualdad, Venezuela muestra los mejores indicadores. Según la Cepal, el 10% más rico representa
el más bajo porcentaje sobre el ingreso del 40% más pobre en toda América
Latina. Lo mismo ocurre con la relación
entre el 20% más rico y el 20% más pobre.
Así también, en todos los indicadores de desigualdad (Gini, Theil y
Atkinson) Venezuela resulta insuperable.
Otros indicadores económicos nos hablan de una
economía en crecimiento y una inflación decreciente. La información sobre el
Producto Interno Bruto más reciente, muestra que la economía venezolana creció
en el primer semestre de 2012 en un 5,6%, mientras la inflación anualizada se
desacelera por siete meses seguidos, al caer de 27,6% al 19,4% entre diciembre
de 2011 y julio de este año.
Ciertamente hay problemas que no pueden desatenderse, tal como el servicio de la deuda externa e interna, que para el 2011 alcanzaba –según la Oficina Nacional de Presupuesto- a cerca de 50 mil millones de bolívares, mientras que la educación básica llegaba a los 26 mil millones y la universitaria a los casi 12 mil millones. Sin embargo, las cifras sobre pobreza, desigualdad, empleo, etcétera, son tan contundentes que no es posible disociar los resultados electorales de los indicadores económicos. Seamos o no partidarios de Chávez, las cifras económicas explican ampliamente los resultados electorales de Venezuela.
Ciertamente hay problemas que no pueden desatenderse, tal como el servicio de la deuda externa e interna, que para el 2011 alcanzaba –según la Oficina Nacional de Presupuesto- a cerca de 50 mil millones de bolívares, mientras que la educación básica llegaba a los 26 mil millones y la universitaria a los casi 12 mil millones. Sin embargo, las cifras sobre pobreza, desigualdad, empleo, etcétera, son tan contundentes que no es posible disociar los resultados electorales de los indicadores económicos. Seamos o no partidarios de Chávez, las cifras económicas explican ampliamente los resultados electorales de Venezuela.
Por Marcel Claude
(Publicado en El Rastro, 12 Octubre, 2012)
(Publicado en El Rastro, 12 Octubre, 2012)