miércoles, diciembre 20, 2006

La Globalización del Capital Financiero


Una de las más importantes movilizaciones ciudadanas de Estados Unidos ocurrió hace unas semanas. Esta vez los protagonistas de estas gigantescas protestas fueron los trabajadores hispanos que se han radicado en ese país en busca de mejores oportunidades. Para muchos analistas, estas expresiones de descontento son comparables con las grandes movilizaciones por los derechos civiles de los ciudadanos afroamericanos. Este hecho político, que se suma a las movilizaciones juveniles y sindicales en Francia, además de poner en el debate público el poder real de la ciudadanía consciente y movilizada frente al poder político al servicio del capitalismo transnacional, acentúa una de las mayores asimetrías de la globalización como muy bien lo ha descrito la CEPAL.

Esta asimetría tiene dos aristas: el capital y el trabajo, en donde el primero circula libremente por las economías del mundo y el trabajo enfrenta serias restricciones. Actualmente, la especulación cambiaria es de más de un trillón de dólares al día. En una década, el volumen de las transacciones financieras en el exterior creció de menos del 10% del PIB de los países centrales a más del 100%. Asimismo, los flujos de inversión extranjera directa han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, llegando en el año 2000 a la sorprendente cifra de 1.100 billones de dólares.

En lo que respecta a los movimientos de personas o migraciones, el proceso de globalización del factor productivo trabajo es una fuente creciente de conflictos, como lo demuestra la tendencia a establecer muros similares al que dividió a Alemania por décadas (el muro de Berlín) y poniendo así restricciones a la circulación de mano de obra.

Según Naciones Unidas, en el mundo se mueven anualmente 190 millones de inmigrantes, 36 millones más que hace cinco años y de acuerdo con cálculos de la Comisión de Población y Desarrollo de la ONU, la migración neta representa casi la mitad del crecimiento demográfico mundial. Y si bien el movimiento de personas es parecido a lo que sucedía hace 100 años donde, por ejemplo, emigraron a Estados Unidos alrededor de un millón de habitantes de Suecia, en la actualidad sería muy difícil pensar en la posibilidad de que un millón de habitantes de Guatemala o Haití emigrara hacia los Estados Unidos y fuera aceptada por esa potencia del norte, tanto por razones de segregación étnica y discriminación, como por razones culturales y el surgimiento de severas disposiciones regulatorias sobre esta materia.

Esto demuestra que en el mundo neoliberal sólo es posible la libre circulación de capital financiero, donde la preponderancia de los países desarrollados es abismante postergando a las pequeñas economías y también a los trabajadores.

Marcel Claude, Economista.

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