Por Marcel Claude
Economista
Nacido en Santiago de Chile
La periodista Leticia Martínez al defender el evento
del 26 de febrero 2025 en el Capitolio de La Habana, nos sitúa preocupantemente
es el espíritu que se levanta desde el corazón de estas nuevas generaciones de la
“izquierda” latinoamericana y que forma parte de la llamada Nueva Izquierda
(posmoderna) en contraposición a la Vieja Izquierda (racionalista y moderna). En Chile ya lo hemos experimentado con el
Frente Amplio y el actual presidente Gabriel Boric, que no ha dejado compromiso
de campaña sin cumplir y ha emigrado desde cuestionar duramente al mundo de los
grandes empresarios multimillonarios a considerarles como un aporte al
desarrollo nacional y al empleo, tal como lo hizo su ministra del trabajo del
Partido Comunista, Jeannette Jara, en relación a la muerte de Horst Paulmann,
uno de los más ricos del mundo y de reconocido pasado en las filas del
nacional-socialismo alemán.
Esta “nueva izquierda latinoamericana”,
léase izquierda posmoderna, en definitiva abusa del discurso de la
deconstrucción posmoderna, que finalmente no ha sido más que una desautorización
y silenciamiento del proyecto histórico de liberación que han levantado los
oprimidos desde tiempos inmemoriales, soslayando la cuestión de la hegemonía
del proyecto capitalista que hoy se ha fortalecido a falta de una izquierda
contestataria y revolucionaria. Raya
para la suma: «servidores de pasado en
copa nueva, eternizadores de dioses del ocaso» y cuando esta “nueva
izquierda latinoamericana” borre los vestigios de la revolución en Cuba,
seguirán ahí los pobres del mundo que ese 26 de febrero 2025 no tenían ni luz
ni pan, pero, esta vez el mismísimo discurso posmoderno de Leticia ya no será
utilizado para “defender la revolución” sino más bien el “progreso”, el
“desarrollo”, y toda esa larga lista de fetiches ideológicos que ha instalado
el capitalismo para someter la conciencia de los pobres.
Lo inquietante de los postulados de esta nueva izquierda posmoderna es que permiten vislumbrar un escenario en el que no serán los fascistas ni los enemigos de la revolución cubana, sino más bien los profetas del vicio –parafraseando a Sabina- que forman parte de esta “nueva izquierda latinoamericana” rosa y posmoderne -íntegramente funcional al capitalismo- los que arrastrarán a Silvio por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo y son ellos quienes machacarán sus manos y su boca. El pueblo Mapuche lo sabe. Y eso, como diría Albert Camus, es lo que da miedo.
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